Preguntas que no se preguntan

“Las preguntas hay que saber formularlas”, ha sentenciado hoy el profesor de Química Inorgánica. Y es que nos ha contado una historia bastante curiosa. Trato de resumirla: los orbitales atómicos –zonas donde hay una probabilidad máxima de encontrar al electrón, el cual va pululando por toda esta región del espacio- de tipo p son como dos globos unidos por sus puntas. Tal que así.

p-orbitals_3-up

En el punto de unión –el origen de coordenadas- la probabilidad de encontrarlo cae a 0. Entonces, ¿cómo puede pasar el electrón de un lóbulo al otro? Según ha explicado después, este fenómeno está relacionado con la dualidad onda-corpúsculo de la materia –de la cual ya hablamos en Energía como por arte de magia. La respuesta no me ha quedado del todo clara… pero no es el tema de hoy.

No vamos a hablar de la respuesta, sino de la pregunta. De las preguntas. “¿Por qué?” “¿Pu qué?”, se cuestionaba aquel tipejo. Y eso hemos de hacer, intentar comprender el mundo que nos rodea a base de un tira y afloja de preguntas y respuestas. ¿Por qué se ve el cielo azul? ¿Qué es exactamente un bróker? ¿De qué depende la fuerza de rozamiento? ¿Por qué los sándwiches son cuadrados mientras que el chorizo y el salchichón vienen en rodajas?

una-pregunta-poderosa-por-favor

Probablemente nuestras vidas no serían como las conocemos si Newton no se hubiera preguntado por qué caía aquella manzana o si Rutherford no hubiera investigado la lámina de oro –o tal vez sí, no lo sé-. Siguiendo en la línea de echarle sal al azúcar –y dejando a un lado esas cuestiones que grandes personajes explicaron y que tanto nos han aportado- hemos de observar que esto forma parte de nuestra naturaleza humana. Supongo que a un jabalí no le preocupará el porqué del color del cielo. Vivir –y no sobrevivir- consiste también en tener una cierta inquietud por aquello que nos rodea. Y para nada, la curiosidad no mató al gato –el mismo Schrödinger afirmó que seguía vivo a la vez-.

En fin, existe un sinfín de interrogantes –valga la redundancia- que podemos aprovechar, lejos de aquellas cuestiones metafísicas y existenciales –quiénes somos, a dónde vamos-, para ampliar nuestro conocimiento del mundo. Un mundo repleto de misterios y enigmas. El objetivo es, como siempre, aprender y mejorar en todos los aspectos. Einstein dijo: “todos somos ignorantes, pero no todos ignoramos las mismas cosas”. Bueno, puestos a ignorar, ignoremos menos cosas =)

Aquí os dejo una última pregunta: ¿qué queréis en un coche?

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3 pensamientos en “Preguntas que no se preguntan

  1. La verdad es que el estrés de el día a día es tanto , que no perdemos tiempo en preguntarnos el porque de las cosas, error grande, muy grande, debemos parar en algún momento para reflexionar y enriquecernos de todo aquello que nos rodea y de la inteligencia de personas que tenemos muy cerca. Gracias por hacernos reflexionar.

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