El porqué de las “cripto-cosas” cuánticas

Criptografía. Es un tema que me llama la atención. Y más aún la criptografía cuántica. Pero, ¿qué son las “cripto-cosas”? En general, lo “cripto” está relacionado con el cifrado de datos, con la codificación de mensajes: el objetivo es transmitir una información de manera que no pueda ser comprendida por nadie más que por el receptor a quién va dirigida.

Lock and glass globe

Existen muchas técnicas de codificación: desde el desorden de las sílabas de las palabras que hacen los niños para que los adultos no entiendan lo que hablan entre ellos hasta los protocolos informáticos de transmisión de códigos binarios. Todas ellas forman parte de la criptografía. La mayoría son muy interesantes, especialmente las relacionadas con la mecánica cuántica, que hacen uso de la propia naturaleza probabilística del mundo cuántico para crear claves que codifiquen los mensajes y que no puedan ser de ningún modo conocidas por un observador externo. De hecho, parece ser que el futuro de la criptografía se encuentra en la cuántica y la fotónica, ya que supondría un increíble avance en lo que a confidencialidad se refiere. Os dejo aquí un artículo que escribí como trabajo en la asignatura de Fotónica, en el cual entro más en detalles sobre este tema —está en inglés, aunque, para quien le cueste, diría que no utilizo expresiones demasiado complicadas; de todos modos, para cualquier consulta o incluso traducción del texto, estoy a toda vuestra disposición-. ¡Espero que os guste!

Pero hoy no quiero discutir nada técnico ni científico. Simplemente me he cuestionado por qué son necesarios todos estos artilugios de protección de las comunicaciones. Y la única conclusión a la que llego es la siguiente: la condición humana. La codicia. El egoísmo. El odio. Es normal que se intenten mejorar las comunicaciones en lo que a velocidad o eficiencia se refiere: queremos transmitir información más rápidamente y con mejor calidad. Sin embargo, no debería entrar dentro de nuestros planes el protegernos contra alguien que trate de robar la información. Porque nadie debería robar la información.

¿Habéis visto el vídeo de Anano? Ya es algo antiguo, pero os lo dejo a continuación por si no lo conocíais:

Es un buen experimento social y sirve como propaganda de concienciación y eso está muy bien, no lo niego. Sin embargo, he leído en muchos sitios críticas contra la sociedad que no se preocupa por la niña cuando va sucia y en chandal —sobre todo contra la señora que agarra su bolso cuando la niña pasa por detrás de ella en el restaurante-. ¿Acaso tiene culpa esta gente de no preocuparse por la niña en una sociedad donde los timos, atracos, hurtos y robos son cada vez más rebuscados e ingeniosos? ¿Acaso no existen verdaderos prestidigitadores capaces de dejarnos en ropa interior sin que nos demos cuenta? ¿Acaso no existen rufianes que lo harían sin remordimientos? ¿Acaso no vemos continuamente en televisión que este tipo de robo evoluciona —o muta cual virus, como uno lo prefiera- continuamente hacia una sutileza cada vez más elaborada? Si no hubiera tantas personas moviéndose por codicia, la gente del vídeo no hubiera prejuzgado a Anano. Esas personas no tienen culpa de no fiarse de la niña. La culpa es de todos los ladrones, atracadores o estafadores que hacen que se implanten esas ideas de rechazo en la sociedad. Supongo que no tendríamos ningún problema en relacionarnos ni en ayudar a un desconocido como Anano si no temiéramos que algo malo pudiera sucedernos. ¿La solución al problema? Si la supiera, dad por seguro que la habría anunciado hace mucho… Pero sin duda una de las bases sería acabar con el egoísmo para que así fuera mucho más sencillo tumbar los prejuicios.

8ea965ba462624449113487118d229d8Cuesta encontrar gente realmente buena hoy en día. Hace unas semanas estaba yo en un restaurante de Alicante comiendo con una persona. En cierto momento, se fue al baño y yo aproveché para pedir la cuenta. Eran 40€, aproximadamente. Cuando volvió, trajo un par de billetes de 20€ que había encontrado en el suelo. “¿Qué vas a hacer?”, le pregunté. Llamó al camarero y le dio el dinero, diciéndole que alguien lo había perdido en el baño. No esperaba menos de ella =) Y después pagamos nuestra cuenta. Puede que sea un caso algo simple, pero he pensado en muchas de las personas que conozco y me parece que más de uno no sería capaz de devolverlo…

En fin, que creo haber comprobado que la única motivación de investigar en criptografía cuántica es evitar ser hackeados, incluso por los ordenadores cuánticos, que cada vez están más cerca y serán capaces de decodificar información encriptada de forma clásica mucho más rápidamente que con las máquinas actuales.

Por último, hablando de los prestidigitadores he recordado uno realmente increíble que disfruté hace un tiempo. Señoras y señores, con todos ustedes, ¡Smoothini! Enjoy! =)

La brillantez de lo absurdo

Día a día nos vemos inmersos en innumerables e indescriptibles situaciones absurdas, completamente inverosímiles –yo, cada día que pasa más-. Y los causantes de todas ellas –o de la gran mayoría- somos nosotros. Vivimos en ocasiones lo absurdo con humor, aunque no debiera ser así. Tomemos como ejemplo el circo que hay montado en televisión –sobre todo en algún canal con exceso de programas basura del corazón-. Eso está lleno de vividores y no hace falta más que encenderlo unos minutos para comprobar que la suma del CI –ó IQ- de todos los que hay ahí dentro es igual o menor que la de los peces de mi pecera.

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Bueno, podremos comprobar esto si y solo si –como diría un matemático- no están en intermedio… Porque a veces, para un rato que enciendes la tele, te tragas más publicidad que otra cosa. Publicidad que, por otro lado, no tiene por qué ser aburrida ni molesta –aunque en general lo sea-. Puede ser incluso absurda. Absurda. Simpática. Graciosa. Brillante. Como los anuncios de mixta, con su gato o con el legendario pato Willix. O como el siguiente spot australiano desarrollado con el objetivo de promover la seguridad cerca de las vías –por cierto, es una sencilla canción con un inglés bastante claro, ¡va bien para practicar!-:

Y, muy a mi pesar –en realidad no- e intentando no ahondar en esto para evitar que parezca que repetimos tema, no podemos dejar pasar el humor absurdo. Que a veces también es brillante. Una muestra:

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Además, no siempre lo absurdo tiene por qué ser simple o idiota. También puede ser complicado. Enrevesado. Difícil. Extraño. Absurdo, al fin y al cabo. Pensé que iría bien recordar aquí aquello del 1+2+3+4++…=-1/12 –si esto no es tan increíble como absurdo, apaga y vámonos-. Hablando de mates… Propongo un juego: ¿qué ha pasado para que haya llegado en la siguiente deducción a un resultado absurdo?

Sean a=1 y b=1, entonces

a=b

aa=ab

aa-bb=ab-bb

(a-b)(a+b)=b(a-b)

a+b=b

¿¿ 2=1 ??

Para acabar, no podemos irnos sin ver algo increíblemente absurdo. Algo que hay que ver para creer. Algo que basta creer para ver. Un fuerte aplauso para Teller, el bajito del dúo “magicómico” Penn & Teller =)

Está todo inventado

Eso oí el otro día. Que está todo inventado. Supongo que sería un decir, aunque no está tan claro. Tal vez puede que esta “inocente” afirmación eclipse una pereza oculta y una dejadez que no hacen otra cosa sino de lastre para el avance de la sociedad –releyéndolo veo que me ha quedado demasiado desafiante-. Que está todo inventado…

¿Realmente está todo inventado? Por supuesto que es difícil innovar –no es nada trivial, como diría un matemático-, pero con algo de esfuerzo, constancia e imaginación se puede. En Ring podemos ver que se puede. Para desmarcarse de los smartphones y smartwatches, esta gente ha dirigido la mirada al dedo, a la posibilidad de señalar lo que queremos. Y de tenerlo al instante.

No voy a poner ningún otro ejemplo que se me ocurra y que pueda ser factible a más o menos corto plazo –porque si lo tuviera, primero lo patentaría y después hablaríamos-. Pero qué se yo, una vez un hombre me explicó –de una forma bastante “amateur”, ya que ninguno de los dos sabíamos mucho sobre el tema, así que más bien predijo y no explicó- que dentro de poco diríamos adiós a los cables y transmitiríamos la energía wireless, sin cables. Quién sabe.

WirelessLogo

Podemos seguir hablando de tecnología. Y podemos no hacerlo. Podemos hablar de medicina, por ejemplo. Y podemos no hacerlo. De lo que podríamos hablar es de la magia. Es un increíble campo en el que todavía se innova. Se crean nuevos efectos rompedores, nuevas ilusiones sorprendentes y nuevas formas de romper las leyes de la física y la lógica. Y ahí es igual: necesitamos esfuerzo, mucho trabajo y, lo más importante, imaginación. Imaginación que no tiene por qué ser fruto de la generación espontánea. La imaginación es algo –no sé muy bien como definirlo: un proceso mental, una capacidad…- que está sujeto a la evolución, como la Tierra, como los seres vivos, como las personas. La materialización de una buena idea es un transcurso de etapas que pasa por la concepción de una bebé y su perfeccionamiento a través de la meditación y la observación del mundo que nos rodea, del cual podemos recoger nuevos conceptos e ir fusionando ideas. Como vemos, no hemos de desmotivarnos si algún proyecto no acaba de cuadrar, solo hay que seguir machacándolo, buscando algo de inspiración extra. En ocasiones, esta inspiración puede proceder del pasado –más o menos lejano, según la situación-. Y del pasado me gustaría rescatar una ilusión del gran Tamariz:

Y como dijo alguien alguna vez: “Recuerden. Si lo pueden imaginar, lo pueden lograr” =)

Color-antes

La historia de la química orgánica es tan actual como curiosa. Desde el primer proceso de combustión observado por los seres humanos hasta la momificación egipcia, se han llevado a cabo procesos con sustancias orgánicas. Con todo, el verdadero boom de esta rama de la química no llegó hasta que Wöhler consiguió transformar cianato amónico en urea en 1828 y derribó la teoría de la fuerza vital –esa que decía que nada tenía que ver lo orgánico con lo inorgánico-. A partir de entonces se inició una continua búsqueda de compuestos orgánicos mediante síntesis artificial: nitratos para el campo, productos de limpieza, fármacos, plásticos –ay, los omnipresentes plásticos…-, etc. ¿Y cuál es la gracia del asunto? Pues que, dejando a un lado las dos guerras mundiales, el gran impulso provino de… *redoble de tambores* ¡la industria de los colorantes!

Nos encanta la vida en color. Nos gusta vestir de distintos colores, decorar la casa con distintos estilos, tener el coche pintado de ese tono que tanto nos gusta… Y es que esto es todo un lujo. Hace años –muchos-, el llevar ropa de un color distinto al característico del tejido en cuestión era una cosa de ricos. Los tintes eran caros. Eran caros e incluso peligrosos. A menudo se utilizaba en la Edad Media sulfuro de mercurio, HgS –cinabrio para los amigos-, en viñetas de libros y como componente del lacre, esa especie de cera roja para sellar las cartas.

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Tras algún susto –el HgS es obviamente tóxico, es mercurio-, este colorante se sustituyó por Pb3O4, tetróxido de plomo, también llamado minio –de esta denominación y de su uso en viñetas de libros derivó la palabra miniatura-. Otro antiguo tóxico colorante fue el verde CH3-As-CH3, con el cual se hacían carteles para colgar en las calles y a cuyo arsénico hay quien atribuye la muerte de Napoleón por intoxicación.

Por otro lado, había colores que costaban mucho de obtener. El púrpura de Tiro procedía de las glándulas branquiales de las Murex Brandaris (ver imagen inferior): 10.000 moluscos = 1g de pintura –en la Antigüedad este púrpura llegó a valer más que el oro-.

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Algo parecido sucedía con el carmín: 100.000 cochinillas = 1kg de pintura. ¿Imagináis recoger miles de bichitos diminutos para pintar un cuadro? Eso por no hablar del proceso de extracción del tinte… Y más de lo mismo para obtener azul añil: millones de asiáticos recogiendo flores.

¿Cómo llegamos a los colorantes de hoy en día? Pues el químico germánico Hofmann sintetizó por error anilina. Viendo que era posible “crear colores”, la empresa BASF invirtió unos 18 millones de marcos, más del capital de la empresa –jugándose la bancarrota-, en producir azul añil, con un enormemente exitoso resultado. Es más, este suceso produjo una tremenda transformación social: la empresa pasó de tener unos 500 a casi 7.000 trabajadores y el número de recogedores de añil en Asia disminuyó de más de un millón a unos 4.000.

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Tenemos suerte de que tuvieran lugar toda esta serie de hechos a favor del desarrollo de la química orgánica, ya que sino hoy no podríamos distinguir fácilmente tréboles y diamantes =)

El futuro en el presente

No recuerdo dónde escuché aquello. Alguien contó que, al ir a leer por primera vez un libro, un niño pequeño trató de pasar la página deslizando el dedo por encima. Como si de un iPad se tratase. Y no es tan raro. Curioso, sí. Pero si lo pensamos, raro no. Al fin y al cabo nos tenemos que adaptar a los nuevos tiempos.

Tuve un profesor que decía que en unos años acabaremos con unos pulgares extra-largos. Decía también que los alumnos ya no tecleaban en la calculadora a lo tradicional, con el índice, sino que todos la sujetaban como si fuera una GameBoy. Y también decía que “si estuviera en la tabla periódica sería un gas noble”. Y se automotivaba y nos motivaba pensando que “si puedes hacerles creer que el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos, ¿qué hay que no puedas hacer?”. Un sabio. Y un showman.

En definitiva, que las cosas cambian a un ritmo de vértigo. La tecnología del mañana cada día forma parte del ayer. Echemos la vista atrás para encontrar todo tipo de artefacto propio de película de ficción. Los smartphones –sobre todo gracias a Jobs y su iPhone- cambiaron la forma de comunicarnos entre nosotros y con el propio teléfono –gran invento las pantallas táctiles-. Nintendo reinventó el concepto de videojuego y las formas de jugar, primero con DS y más tarde con Wii. Incluso Edison, Faraday, Daniell y compañía revolucionaron el increíble mundo de la tecnología con sus diversos aportes.

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Pero últimamente todo va tan rápido… Esperemos que esto sea buena señal. Cada día encuentro algo alucinante. ¿Habéis visto las impresoras que imprimen en 3D? Metes un cubito de algún material y te devuelven la figura que desees –lo mejor es que están al alcance de cualquiera, aunque no tienen gran utilidad en la vida cotidiana…-. Hace poco, investigando por ahí encontré un par de proyectos desarrollados en el MIT –Masachussets Massachusetts Institute of Technology– realmente sorprendentes. El primero de ellos es una especie de plantilla formada por bloques que recrean otros cuerpos. Bueno, más vale una imagen que mil palabras. Y más aún un vídeo:

Y el segundo –mi favorito- es ZeroN. Una bolita de metal que flota en el aire gracias a un genial sistema de levitación magnética. Ver para creer. O creer para ver:

Como última reflexión, la tercera ley de Clarke. “Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia” =)

http://www.youtube.com/watch?v=ZX8MBBohX3s

De cero a cien

Tras una semana sin poder publicar por los exámenes –malditos-, vuelvo para ir de cero a cien en un visto y no visto. De cero a cien porque de números va hoy la cosa. Hagamos un breve análisis sobre algunos más que curiosos:

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0 > La nada. La ausencia. La falta. El desasosiego. La agonía. Mejor quedémonos simplemente en “la nada”. Actualmente consideramos la hora 0 –medianoche- y el minuto 0 de cada hora, así como el segundo 0 de cada minuto. Pero… no existe el año, mes ni semana 0. Inquietante…

2 > El primer número natural par. El único primo par. El 20 más sincero. El único número que es igual a su factorial –además del uno-. Pero es que además el dos representa la dualidad: el bien y el mal, la luz y la oscuridad, lo verdadero y lo falso. La tensión de los opuestos. Y también es la base de la simetría bilateral, la existencia de dos mitades iguales y eso de la media naranja.

8 > Un número par, de una sola cifra, redondito… ¿Qué tiene de reseñable este cero con cinturón? Pues que si lo tumbamos –considerando que sea simétrico respecto del punto central- obtendremos… ¡la lemniscata! La figura cuyo producto de distancias focales es constante. Más comúnmente conocida como el “infinito”.

(1+sqrt(5))/2 > ¿Y esto? Uno más raíz de cinco partido por dos. Pues esto es el número áureo. En un principio no fue concebido como un número sino como una relación entre dos segmentos –al igual que π sale de las dimensiones de una circunferencia-. Se atribuye cierto carácter estético a objetos cuyas dimensiones guardan una proporción áurea, e incluso propiedades místicas…

i > Este es el más complejo de todos. Es la unidad imaginaria, correspondiente a la raíz de -1, y permite el salto de los números reales a los complejos. De gran utilidad en teoría de circuitos, por ejemplo.

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Y por hoy es suficiente. En otra ocasión seguiremos hablando de otros números como el 1 –pobrecito, que me lo he saltado-, e, π, 60 –el número más cansado-, etc.

Ah, no podemos dejar escapar la fórmula mágica de Euler, formada por los cinco números tal vez más importantes:

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Más generalmente:

Fórmula de Euler

De las muchas magias con números traté de encontrar un buen vídeo, pero me acabó gustando este =)

Magia sin truco

Como muchos sabréis, soy mago –más bien, aprendiz-. Hay una cosa que no me gusta nada  –nada de nada- en esta afición mía: llamar “trucos de magia” a los números de magia, ilusionismo, mentalismo o prestidigitación. Poca gente he conocido yo en persona que realmente se deleite con este noble arte, con esa burla a la razón que puede crear cosas verdaderamente increíbles que jamás habríamos imaginado.

Lamentablemente, para muchos la magia es un simple engaño, una treta con la que el artista trata de dejarnos en ridículo. Es entonces cuando la sensación de asombro y de sorpresa –el no saber qué acaba de pasar- se canaliza de dos formas: una es el intento de descubrir el “truco” –aunque no lo haya, porque la magia es inexplicable- y otra es la indiferencia. Por ello me ha pasado en diversas ocasiones que salta alguno con el “yo-me-sé-el-truco” -que te lo has creído tú- o el “repítelo-que-te-lo-pillo” en lugar de disfrutar con algo alucinante que no tiene necesidad de ser explicado.

Tampoco podemos olvidar a esos “magos” que más bien lo que hacen es revelar todos los secretos con una mala presentación y una peor ejecución. Alguien que nunca podría hacer algo así es René Lavand. Este argentino es también un ejemplo de superación: tras perder su mano derecha a los nueve años siendo diestro, ha conseguido convertirse en un experto cartomago ayudándose únicamente de su zurda. Veamos un exquisito ejemplo de presentación y ejecución magistrales. Fantástico: