La casilla demoníaca (solución)

Después de mucho —muchísimo…- tiempo he vuelto para pensar qué hacer con Azúcar con Sal. Tras un curso de mucho trabajo y estudio llegaron un par de semanas de relax en las que no quise tocar un ordenador. Y luego la preparación del viaje… Ahora mismo estoy escribiendo desde Chapel Hill, North Carolina (USA), pero eso lo contaré en la siguiente entrada.

¡Click aquí para ver la solución a “la casilla demoníaca”!

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Tardes de verano

Definitivamente, se acaba el verano. Seguimos el bucle de las estaciones para dejar atrás esos días de playa, de piscina, de “Ice Bucket Challenge”, de tumbarse en el césped a buscarle formas a las nubes: de delfín, de algodón de azúcar, de acelerador lineal de partículas… Se acaba el verano y nos quedamos con lo vivido, con mil historias y con mil y una reflexiones. verano820-re Recuerdo que poco antes de empezar las vacaciones un amigo me enseñó un código Matlab que había creado, el cual convertía los números que le dabas en romanos y viceversa —por ejemplo, si decías 10 te contestaba X, y al revés-. Seguro que ya existían antes programas con la misma función. Un profesor mío dijo una vez: “a ver, si tenéis un botón que abre directamente la foto de la actriz que os gusta, ¿para qué queréis molestaros en programar todo un código nuevo que sea capaz de buscar y enseñaros esa foto?”. Si algo ya existe, ¿para qué volver a inventarlo? Pues claramente para reinventarlo. No apoyo a aquel profesor. En primer lugar, si nuestro objetivo es aprender, creo que lo estamos consiguiendo. Sin lugar a dudas. Pero, ¿y si lo que estamos haciendo es investigar o trabajar en algo distinto? Tal vez pudiera parecer que estamos siguiendo la misma senda que pisó aquel que ingenió por primera vez esa realidad que perseguimos. Pero toda senda se bifurca. Y todo camino se divide. Tal vez, aunque sigamos durante un buen trecho el mismo recorrido que otro, al final acabemos separándonos de él para llegar a un nuevo destino. Un destino insólito.camino-espiritualAdemás, si mi amigo no hubiera creado ese programa, a mí luego nadie me hubiera inspirado a la hora de darme cuenta de que la V es la mitad superior de la X. Y casualmente 5 es la mitad de 10. En el mundo hay infinidad de cosas inútiles —los códigos o programas repetidos, por ejemplo, según mi profesor- y hace poco me di cuenta de que una de ellas son los bolsillos. ¿Los bolsillos? Sí, los bolsillos. ¡Hay incluso ropa con bolsillos falsos! Y cuando son de verdad, muchas veces son ridículos —tengo algún pantalón en el que para sacarme algo de ellos he de ponerme en pie, quitarme la camiseta, tener cerca las siete bolas de dragón, ayudarme con las dos manos y forzarlo con una palanca-. En otras ocasiones, el bolsillo es tan “amable” de dejarte medio teléfono fuera. Para que respire supongo. Las modas cambian y parece que ahora gusta eso de llevar el móvil en la mano. Sobre todo en las chicas. Aunque… no sé si será que solo les cabe una moneda —que, por otro lado, quedará ahí hasta el fin de los tiempos porque será imposible de sacar- o que entre whatsapp y tweet no les da tiempo a guardarlo. Bolsillo Jake Este verano también he tenido ocasión de leer un poco y de descubrir algo interesante sobre los tatuajes. Desde tiempos inmemoriales, en toda raza y generación, ha existido el hábito de marcar la piel de forma permanente, ya sea con tinta o con cicatrices. Sin embargo, actualmente, en muchos contextos formales se tiende a “despreciar” este tipo de práctica —es mal vista-. ¿Por qué? ¿De dónde surge este rechazo a la “personalización” del cuerpo? Pues como muchas otras ideas del mundo occidental, del cristianismo. En la Antigüedad, los romanos marcaban mediante tatuajes a criminales y esclavos, pero eso fue hasta la llegada de la religión cristiana, ya que se consideraba que esto alteraba la creación divina. peores-tatuajes-mundo_TINIMA20130908_0426_3 Por último, hoy concluimos con una canción de hace unos años que aún no ha perdido la magia. Porque en verano también nos ha dado tiempo a escuchar música =)