La casilla demoníaca (solución)

Después de mucho —muchísimo…- tiempo he vuelto para pensar qué hacer con Azúcar con Sal. Tras un curso de mucho trabajo y estudio llegaron un par de semanas de relax en las que no quise tocar un ordenador. Y luego la preparación del viaje… Ahora mismo estoy escribiendo desde Chapel Hill, North Carolina (USA), pero eso lo contaré en la siguiente entrada.

¡Click aquí para ver la solución a “la casilla demoníaca”!

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La casilla demoníaca #AcSFacts

Esta semana, en clase (en Ingeniería Física), oí a dos compañeros discutir sobre un acertijo. Ambos estudian Ingeniería Física y Matemáticas, así que fácil no iba a ser… Me ha parecido muy interesante —y, aparentemente, absurdamente complejo- y quiero compartirlo —aún no sé la respuesta, y quiero seguir pensando antes de preguntársela, así que la publicaré en unos días, si es que me la quiere contar y la consigo entender-. Ahí va:

Imagina que vas caminando por la calle con Will Smith. Sí, como sueles hacer de costumbre. De repente, casi como por arte de magia, se os aparece el demonio justo delante y os “invita” a viajar con él a su despacho.

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Una vez allí, coge a Will y lo aísla completamente: le venda los ojos, le tapona los oídos, le ata brazos y piernas y lo cubre con una sábana. Es imposible comunicarse con él. Entonces el demonio te lleva junto a una mesa sobre la cual hay un tablero de ajedrez, con sus 64 casillas. Él saca una bolsa con monedas y las empieza a colocar meticulosamente sobre el tablero. Una en cada casilla. Situadas exactamente en el centro de cada una —ya sabemos todos lo meticuloso que es el demonio-. Todas las monedas tienen dos caras, bueno, una cara y una cruz. Y no sabemos cuántas caras y cuántas cruces hay boca arriba hasta que no las coloca —podrían ser todas caras, mitad y mitad o cualquier otro resultado-. Tras ello, el demonio te muestra cuál es su casilla favorita —sí, el demonio es muy caprichoso y tiene una casilla preferida-.

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Te pide luego que gires una moneda con el objetivo de que Will pueda adivinar la casilla favorita del demonio. Tú le haces caso, pero no la volteas tú, sino que mágicamente la moneda se eleva en el aire, se da la vuelta y vuelve a ser depositada en el centro de su casilla —y sí, el demonio las podría haber colocado inicialmente con sus poderes telequinéticos en lugar de hacerlo a mano, pero todos sabemos que el demonio también es muy de estar por casa-. Finalmente, intercambia tu posición y la Will. ¿Qué moneda has girado para que Will pueda conocer la casilla favorita del demonio?

Nota importante: como Will y tú estáis muy acostumbrados a estas apariciones, ya habíais planeado qué hacer en caso de que tuvierais este problema. Es decir, Will sabrá interpretar tu movimiento igual que tú.

Good luck! =)

Cómo mezclar azúcar con sal

Hace ya por lo menos un mes que no hay novedades por Azúcar con Sal. Y ya es hora de destrozar el contador de visitas —en realidad basta con volver a las estadísticas de siempre-. Me planteé hacer algo un poco diferente, no una entrada más sino la entrada. Algo un poco diferente. Y cómo mezclar azúcar con sal.

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Pero ahora mismo acabo de cambiar de opinión y no voy a hablar de lo que pensaba. Se me acaba de ocurrir algo mejor —o que al menos pienso que puede ser mejor-. Ayer tuve que presentar el trabajo final de una asignatura frente a toda la clase. Y creo que me fue bastante bien. Todos lo hicimos apoyados por una presentación con diapositivas. Pero qué presentaciones… Una repleta de faltas de ortografía. Otra se dedicaba a dar nombres de científicos y fechas sin explicar nada interesante —es que ni siquiera me acuerdo de qué habló aquel-. Otra con diapositivas infestadas de letras apretujadas —quien hizo esta se dedicó puramente a leer, de espaldas al público-. Otra con contenidos tan desordenados y arbitrarios —y aburridos- que parecía que estabas haciendo zapping. Otra con tal estilo que parecía hecha por un pastor de la España rural —era hasta incómoda de ver-. Y no exagero —aunque no todas fueron así-. Fue un espectáculo. Uno de los dos profesores que nos evaluaba se acabó cabreando tanto que nos terminó dando una impetuosa charla, al estilo TED, en la que remarcó repetidas veces la necesidad de un pensamiento transversal. La necesidad de no solo explicar la tecnológica de los aviones de la I Guerra Mundial. La necesidad de explicar también que el avión tenía un motor en una época en que la gente iba a caballo. La necesidad de decir que el avión incorporaba un reloj cuando pocos sabían qué indicaba. La necesidad de reflexionar que el avión indicaba la temperatura del motor cuando la gente pasaba frío en sus casas.

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Me dio qué pensar. No lo dijo muy explícitamente, pero estoy seguro de que ese pensamiento transversal también tenía otro sentido. No basta con dar mucha información. No basta con soltar una retahíla de datos caóticos que nadie recordará. Hay que transmitir emociones. Podemos olvidar las cosas. Puedes olvidar lo que te dije ayer. Puedes olvidar lo que te enseñé. Pero no olvidarás cómo te hice sentir.

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Y para ello, para todo, para hacer las cosas bien, hay que sorprender, fascinar, intrigar, en cada momento, en cada instante. Emocionar. Eso es ser transversal. Es saber quitarse las orejeras —las de los caballos, no las de calentarse las orejas- y mirar a los lados. Porque no es lo mismo explicar el Segundo Principio de la Termodinámica enunciando que la variación de entropía del sistema es igual a la integral del diferencial de calor partido por la temperatura de la frontera, que diciendo que el desorden universal irá incrementando hasta alcanzar la muerte térmica del Universo. Cómo mezclar azúcar con sal.

He aquí un muy buen anuncio en que precisamente el “mirar hacia los lados” no nos conviene. Si no estamos haciendo de profes, supongo que sí conviene centrarnos:

Para cerrar este tema, me gustaría recalcar que eso de “hacer de profes” es continuo. Damos ejemplo con nuestros actos. El centrarnos al volante puede ser también un comportamiento transversal que pretenda mostrar a los niños cuál debe ser la actitud en esa situación. Por tanto, el único momento en que podemos dejar de hacer valoraciones globales es cuando estamos solos y nuestros actos no tienen ningún tipo de repercusión.

He dicho al principio que quería hacer algo poco común. ¡Pues a ello! Propongo un juego. A ver quién responde correctamente todas estas preguntas de culturilla general:

1. sen2(x)+cos2(x)=… a) 1.  b) -1.  c) 0.  d) Depende de x.

2. La canción dice: “Yo quiero ser una chica Almodóvar como…” a) Paris.  b) Miguel Bosé.  c) Cristiano Ronaldo.  d) Penélope.

3. ¿Qué hacen los comandantes en caso de secuestro del avión? a) Le dan al botón rojo bajo el cuadro de mandos.  b) Gritan “mayday” por radio.  c) Ponen el código 7700 en el transponder.  d) Pasan a utilizar el código ASCII.

4. La probabilidad de que salga un 6 en un dado equilibrado es de 1/6. Hemos tirado el dado. Sabiendo que no ha salido un 3, ¿cuál es la probabilidad de que haya salido un 6? a) 1/6.  b) 2/6.  c) 1/5.  d) 2/3.

5. ¿Cómo se transmiten los impulsos nerviosos? a) Variando las concentraciones de iones sodio y potasio en las neuronas.  b)Mediante corrientes eléctricas similares a los cables de la luz, pero de menor intensidad.  c)Mediante contracciones y expansiones de las neuronas.  d) A través de unas células mensajeras que viajan por los nervios.

¡Hagan juego! =)