Fenómenos virales

A veces internet se convierte en una jaula de grillos. Infinidad de personas —pongamos n>>>1, aproximadamente- deambulan cada día por las redes y todos dejan su granito de arena. Hay quién deja su terrón: que si el presidente de no-se-qué ha dicho tal cosa, que si tal futbolista ahora se ha hecho amigo de este otro, que si aquella compañía ha hecho un posible guiño a un nuevo producto que está desarrollando, etcétera, etcétera y más etcétera. Sin embargo, en ocasiones, hacemos una montaña de un grano de arena, ¿o no?

Fe1¿Reconocéis este vestido? Seguro que sí. Algunos dicen que lo ven blanco y dorado, otros azul y negro. En unos pocos días —e incluso en unas pocas horas- llegó a casi todos los rincones del mundo. Primero, inocentemente, invadió Twitter. Después llegó a aparecer en televisión —incluso la diseñadora fue entrevistada en la CNN, si no recuerdo mal- y en diarios —al menos en versiones digitales-, llegando a convertirse en el icono de una campaña publicitaria contra la violencia de género de Sudáfrica. Era una ilusión óptica muy curiosa —ya que no estaba preconcebida sino que surgió al hacer una foto normal- que se acabó convirtiendo en algo increíble. Completamente viral.

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¿Y a quién no le suena la frase “la que has liao pollito”? Este año pasado también irrumpió en Youtube y en Whatsapp el vídeo de esta niña pequeña que discute con su pollito. En ocasiones, lo viral puede llegar a serlo gracias a su componente gracioso.

Otro ejemplo sería el archifamoso Ice bucket challenge que se propagó por todo el globo el verano pasado. Vemos que también una buena causa puede convertirse en “pandémica”. El objetivo de esta campaña fue recaudar dinero para la lucha contra la ELA —esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad que padece, entre otros, Stephen Hawking-, pero ¿por qué había que tirarse un cubo de agua muy fría por encima? La idea era sufrir en nuestras propias carnes durante un instante la sensación que padecen los enfermos de ELA. Una idea sencillamente genial que se convirtió en viral.

El sueño de cualquiera que comparta cosas —textos, tuits, dibujos, fotografías, vídeos, música, etc.- en internet es conseguir generar un fenómeno de este tipo y que en un ∆t lo suficientemente pequeño —del orden de un día- sus creaciones, ideas o reflexiones se conviertan en el tema de moda a gran escala. Aún más si hay intereses económicos de por medio. Una vez me sucedió algo de este estilo con Azúcar con sal. Si bien no se convirtió en ‘trending topic’ mundial ni siquiera nacional, hubo una ocasión en que las visitas se vieron aumentadas en un 500%. ¿Por qué? Bueno, pues la cosa es que la mayoría de los lectores abrían esencialmente una entrada: Cosas que pasan en un avión. Normalmente los artículos reciben pocas visitas puesto que se pueden leer desde la página de inicio. Por tanto, la mayoría de los visitantes lee entradas desde ese mismo sitio. Para hacernos una idea de lo que ocurrió con Cosas que pasan en un avión, comparémosla con otra entrada aleatoria, por ejemplo, Preguntas que no se preguntan: esta se publicó en septiembre de 2013 y a día de hoy ha recibido 183 visitas —aunque ha sido leída muchas más veces desde la página principal-, mientras que la del avión también fue publicada ese mismo mes y hasta 2014 estaba siendo menos popular que la anterior, sin embargo, en los meses de marzo y abril de 2014 recibió 1.941 visitas. ¿Y por qué? Por aquel entonces (8 de marzo de 2014) fue cuando desapareció el avión del vuelo 370 Malaysia Airlines, que a día de hoy aún no ha sido hallado. De este modo, muchos de los curiosos que merodeaban por la red en busca de posibles teorías conspirativas, pistas, información o explicaciones del suceso, llegaron a Cosas que pasan en un avión. Y es por ello que esta entrada batió todos los récords de visitas hasta el momento de forma completamente inesperada.

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Y bien, ¿cuál es la clave de estos fenómenos virales? Pues si lo supiera, Azúcar con sal colapsaría ante una avalancha de visitantes. Si alguien lo supiera probablemente se convertiría en una de las mentes más importantes y codiciadas del mundo. Es algo totalmente aleatorio y caótico. Habiendo cientos —o miles… mejor pongamos n>>>1- de ilusiones ópticas, vídeos de nenes graciosos y campañas de beneficencia circulando por internet, ¿por qué se hicieron tan famosos el vestido, el pollito y el cubo de agua? Sería muy interesante estudiar este tema en profundidad. Y muy útil. Aunque también podría ser un arma de doble filo, dando la oportunidad a quienes descubrieran sus secretos de entrar en la mente de millones de personas. Como dijo Spiderman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. ¿Qué pensáis? En fin, deseando que esta entrada llegue al Olimpo de la viralidad, os dejo una divertida actuación con toallas:

Por cierto, el vestido es azul y negro, obviamente =)

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